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La principal hipótesis del fiscal, sin embargo, lo señala a Darío Suárez quién mediante engaños, sacó a Daiana de su casa y la llevó a algún lugar donde habría cometido el ataque.

El abogado de la familia de Daiana Garnica, la adolescente desaparecida desde el 6 de mayo, afirmó hoy que ayer se dictaron cinco nuevas prisiones preventivas para los acusados, por lo que ya son 11 los imputados que se encuentran privados de su libertad.

De acuerdo al letrado Sergio Pérez, la medida se tomó por un lapso de tres meses. “Queda sujeto a discrecionalidad del juez de instrucción si se solicita una prórroga o no”, apuntó.

El letrado indicó, además, que sólo queda una mujer sin prisión preventiva, que fue la última sospechosa involucrada en la causa. “Estamos esperando que se venzan los plazos para que se dicte la prisión preventiva”, afirmó.

Los abogados de las partes se reunieron esta mañana para tomar conocimientos de los resultados de las pericias realizadas a distintos elementos que se recuperaron de la ladrillera de Alderetes, donde trabajaba Darío Suárez, el principal sospechoso de la causa.

“Se recibieron sobres con los contenidos ya peritados. Los sobres contienen cenizas y restos de metales distorsionados por la temperatura de los hornos. No se encontró ningún resto óseo”, sostuvo Pérez. Sin embargo, aclaró que si hubiera habido restos humanos y si el horno hubiese alcanzado su capacidad máxima, no quedaría nada.

El letrado indicó que los padres de Daiana están citados para el 22 de este mes, a las 12. Allí se les practicará un hisopado bucal para tomar muestras para un cotejo de ADN.

El fiscal sigue pensando que Suárez, mediante engaños, sacó a Daiana de su casa y la llevó a algún lugar donde habría cometido el ataque. Claudio Bonari espera los resultados de las pericias para confirmar o descartar que la joven no fue arrojada a uno de los hornos de las ladrilleras.

En la Justicia manejan la hipótesis de que Suárez no actuó solo, sino que contó con la colaboración de algunos allegados. Fabián “Sapo” Pacheco, compañero de trabajo, y Juan Mátar, dueño de la ladrillera, son los comprometidos hasta el momento.

Los perros que participaron de la investigación marcaron el baúl de su camioneta y varias prendas. Los pesquisas creen ahora que la joven podría haber sido trasladada en ese vehículo hasta los hornos de su emprendimiento. “Sapo”, en cambio, dijo que él no había visto a ninguno de los dos el sábado por la tarde.

También, siempre según la investigación del fiscal, estarían complicadas su esposa Yanina Alejandra Villarreal, su suegra Juana Rosa Funes y su prima Mavi Castro. Ellas, según las pericias que se realizaron, fueron ubicadas en la ladrillera el día que desapareció Daiana.

Sospechan, entonces, que podrían haber actuado de campana para que los otros imputados oculten el cuerpo de la adolescente, siempre según la hipótesis del fiscal. No descartan, sin embargo, que hayan cumplido esa función mediante engaños y sin saber lo que estaba ocurriendo en el interior de la cortada de ladrillos.

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