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Entre las dolencias que se producen por el uso en exceso de los dispositivos móviles, se encuentra la llamada “pulgar de celular”. Los celulares hacen más cómodo y entretenido el día a día. Llegaron para ofrecer infinitas posibilidades, desde cumplir con el objetivo original de facilitar cada vez más la comunicación y las tareas diarias -laborales o no- hasta otorgar distintas opciones para el tiempo de ocio. Pero el uso en exceso de smartphones también trae aparejadas sus propias complicaciones. Puede hacer daño y detonar una patología.

Dolores en la espalda, en el cuello y rigidez muscular son algunas de las que se hacen presentes, como producto de la poca movilidad corporal o de mantener posturas inadecuadas por un período bastante extenso. Otras de las problemáticas más usuales son las tendinitis en la mano e incluso en la muñeca. Y una de las partes más afectadas es el dedo pulgar, que se usa casi con exclusividad para redactar mensajes de texto, chats o una publicación en una red social.

La utilización excesiva del dedo al escribir puede desembocar en un estrés articular y hasta generar tenosinovitis de Quervain (inflamación de la envoltura de la vaina del tendón abductor largo y del extensor corto del pulgar, que sucede al pasar por el túnel a nivel del estiloides radial) y rizartrosis del pulgar.
Médicos de la Clínica Mayo, en Minesota (EEUU) destacaron que año a año llegan más consultas de pacientes aquejados por una dolencia llamada “pulgar de celular”. Se trata de la inflamación de la porción terminal del músculo, que si progresa en su deterioro determina una lesión más severa. Se produce cuando el tendón se dobla y flexiona, generando la inflamación del dedo. Esta enfermedad antiguamente la padecían mucho los trabajadores de fábrica por las características de sus empleos, describieron al portal CBS News.

Kristin Zhao, especialista en ingeniería biomédica de la institución, estudia este tema desde hace siete años. Para ella, los pulgares hacen movimientos incómodos cuando se manipula un celular. Explica que las articulaciones se sueltan y aflojan, de modo que los huesos se muevan de una manera diferente en una situación normal. Esto “podría estar causando el inicio del dolor y la eventual osteoartritis”, dijo.

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