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En los últimos años, los investigadores del cambio climático comenzaron a darse cuenta de que el dióxido de carbono extra que la humanidad bombea a la atmósfera no sólo está calentando al planeta, sino que también está haciendo menos nutritivos a algunos de nuestros cultivos más importantes.

En un nuevo estudio, los investigadores encontraron que el arroz expuesto a niveles elevados de dióxido de carbono contiene cantidades más bajas de nutrientes importantes.

Las consecuencias potenciales para la salud son grandes, dado que ya hay miles de millones de personas que no obtienen suficiente proteína, vitaminas u otros nutrientes.

“Cuando estudiamos la seguridad alimentaria, nos enfocamos en cómo el cambio climático podría afectar la producción de cultivos”, dijo Lewis H. Ziska, fisiólogo de plantas del Departamento de Agricultura de Estados Unidos y coautor del estudio. “Pero la calidad de esos cultivos y su contenido nutricional pueden ser igual de importantes, y eso no siempre ha recibido el escrutinio que merece”.

En el estudio, publicado en mayo en Science Advances, Ziska y sus colegas expusieron campos de arroz experimentales en China y Japón a los mismos niveles elevados de dióxido de carbono que se espera que ocurran en décadas futuras como resultado de la actividad humana.

La mayoría de las 18 variedades de arroz que se cultivaron contenían significativamente menos proteínas, hierro y zinc que el arroz que se cultiva hoy. Todas las variedades de arroz presentaron disminuciones dramáticas en vitaminas B1, B2, B5 y B9, aunque contenían niveles más altos de vitamina E.

El arroz contendrá menos proteínas, según un estudio.

Los investigadores se enfocaron en el arroz porque más de 2 mil millones de personas en todo el mundo dependen de éste como principal fuente de alimento.

“En un país como Bangladesh, el arroz proporciona el 70 por ciento de las calorías y no hay muchas otras oportunidades de obtener esos nutrientes”, dijo Kristie L. Ebi, profesora de Salud Pública de la Universidad de Washington y coautora del estudio.

El documento se basa en un estudio publicado en Nature en 2014, el cual encontró que niveles elevados de dióxido de carbono reducían la cantidad de zinc y hierro en el trigo, el arroz, las arvejas y la soja.

Con más investigaciones, los científicos podrían intentar reproducir o modificar genéticamente nuevas variedades de cultivos que preserven gran parte de su valor nutricional pese al aumento del dióxido de carbono. Pero esto podría representar un reto, dijo Ziska, dado que todas las líneas de arroz probadas en su estudio mostraron disminuciones significativas en vitamina B.

Si los científicos no pueden resolver el problema, quizá se necesiten cambios más grandes para mitigar el efecto negativo sobre la nutrición a nivel mundial. “La conclusión es que la gente necesitará dietas más diversas con una variedad de fuentes alimentarias de calidad”, indicó Ebi. “Ése ya es un gran reto”.

Otra posible solución sería reducir la cantidad de dióxido de carbono que emite la humanidad.

“La idea de que los alimentos podrían volverse menos nutritivos fue una sorpresa, no es intuitiva”, dijo Samuel S. Myers, científico del Centro para el Medio Ambiente de la Universidad de Harvard, que trabajó en el estudio de Nature de 2014. “Pero creo que debemos seguir esperando sorpresas. Estamos alterando por completo las condiciones biofísicas que sustentan nuestro sistema alimentario, y aún tenemos muy poco conocimiento de cómo esas alteraciones se multiplicarán en los ecosistemas y afectarán la salud humana”.

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