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Luego de una jornada caótica y confusa, el expresidente de Brasil Luiz Inácio Lula da Silva continuará preso en una celda de Curitiba: la Justicia canceló la orden para dejarlo en libertad que había sido emitida hoy por la mañana.

Las diferentes circunstancias que se fueron sucediendo a lo largo del día y que otorgaron protagonismo a tres jueces que hasta ahora sólo habían tenido un papel muy secundario en la situación de Lula motivaron que en importantes medios locales se hable de una “anarquía judicial” en torno al caso del ex mandatario.
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La palabra final, sin embargo, llegó apenas antes de las 20. Ante un conflicto de competencia entre dos jueces de similar jerarquía, Thompson Flores, presidente del Tribunal Regional Federal Cuarto (TRF-4), determinó que el exmandatario debe continuar en prisión.

Un grupo de manifestantes salió a la calle para reclamar la liberación del expresidente brasileño Un grupo de manifestantes salió a la calle para reclamar la liberación del expresidente brasileño Fuente: Reuters
Según la decisión de Flores, la competencia del juez que se ocupa de la situación de Lula (Joao Gebran Neto) debe prevalecer por sobre la de Rogério Favreto, quien había aceptado el habeas corpus para que Lula fuera liberado.

El pedido de habeas corpus había sido presentado el viernes por la noche, pasadas las 19, por diputados del Partido de los Trabajadores (PT), al que pertenece Lula, en el TRF-4, con sede en Porto Alegre. En enero, esa misma corte había condenado al exlíder sindical a 12 años de prisión.

En lo que se estima que fue una acción premeditada, y debido a lo retrasado del horario de presentación del recurso, el habeas corpus quedó bajo la jurisdicción del juez Favreto, quien estaba de guardia por el fin de semana y, según varios medios, en el pasado fue afiliado al PT.

Favreto decidió hoy a las 9:05 aceptar el habeas corpus, por el cual Lula, quien gobernó Brasil entre 2003 y 2010, debía quedar en inmediata libertad. El PT y otras agrupaciones celebraron la medida.

La decisión de Favreto le permitía a Lula permanecer en libertad hasta tanto todas las apelaciones posibles contra su condena fueran rechazadas. Además, el habeas corpus reparaba en los derechos de movimiento que el político posee en tanto precandidato presidencial.
Sin embargo, apenas pasado el mediodía y cuando el PT ya se quejaba por la demora en la liberación, el juez Sergio Moro, encargado de los juicios de primera instancia en la megacausa conocida como “Lava Jato”, emitió un despacho en el que señalaba que Favreto no era competente en el caso.

Moro se encontraba oficialmente de vacaciones hasta el 31 de julio, pero interrumpió su descanso para emitir el primer comunicado contra la concesión del recurso. Según el diario “O Globo”, incluso, llamó dos veces por teléfono al jefe de la Policía Federal (PF) para que no liberen a Lula.

Unos minutos después, Favreto expidió su segundo comunicado del día, reafirmando su decisión y advirtiendo que el incumplimiento de la medida acarrea una “responsabilidad de orden judicial”.

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