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El representante del Unicef en Irak, Peter Hawkins, advirtió este lunes que unos 100 mil niños se encuentran atrapados en el fuego cruzado en el casco antiguo y en otras zonas del oeste de la ciudad septentrional de Mosul, donde se libra la última batalla para expulsar al grupo islamista radical Estado Islámico (EI) de la urbe iraquí.

La Comisión de Derechos Humanos del Consejo provincial de Nínive, de la que Mosul es capital, denunció el domingo la muerte de al menos 170 civiles el pasado día 1 de junio a manos de los yihadistas en un barrio situado en la parte occidental del río Tigris, que divide la ciudad en dos.

Los civiles fueron tiroteados frente a la entrada de una fábrica de bebidas gaseosas, ubicada en el barrio de Al Zanyili, que permanece todavía bajo control yihadista.
Por último, Hawkins adujo que “los ataques contra civiles e infraestructuras civiles como hospitales, clínicas, escuelas, casas y sistemas de agua deben parar inmediatamente”.

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