Estanflación, caída de empleo y aumento de la pobreza, lo que dejó el 2020 Por Ricardo Proganó

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Después de dos años seguidos de recesión y de un comienzo del 2020 poco auspicioso, las medidas de mitigación de la pandemia a partir de marzo pasado generaron una disminución adicional del nivel de actividad económica. De acuerdo con el último Informe de la OECD (diciembre, 2020), el PBI real de nuestro país se contrajo el año pasado un 12,9% con respecto al 2019, una de las mayores caídas a nivel mundial.

Adicionalmente, y según la misma fuente, la Formación Bruta de Capital Fijo (Inversión Bruta) caerá un 29,8% con respecto al año 2019. Cabe señalar que, a pesar de semejante contracción, la tasa de inflación, medida por el deflactor del PBI, se ubicará este año en alrededor del 40%. En resumen, una situación de estanflación con graves consecuencias a corto y mediano sobre los niveles de empleo y pobreza, en un contexto de desequilibrios macroeconómicos aún por resolver.

Lo que viene

Para el año próximo, y dependiendo de la evolución de la pandemia, se estima que se verificará una recuperación acotada del nivel general de actividad. En ese sentido, la OECD prevé un crecimiento del PBI real del orden del 3,7%; mientras que la encuesta del último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM – BCRA) señala para 2021 un aumento real del PBI del 4,5% (promedio).

Cabe destacar que la citada recuperación se verá limitada por una aceleración de la tasa de inflación que se ubicaría en torno al 50% anual, como producto del impacto de la emisión monetaria pasada y de la modificación esperada de ciertas medidas de política económica adoptadas en el año en curso (congelamiento de tarifas de servicios públicos, precios máximos, etc).

En ese contexto, la evolución del déficit fiscal primario, en el marco de un nuevo acuerdo con el FMI, será una variable clave a monitorear durante el año 2021.

El termómetro empresarial

Dentro de un contexto fuertemente recesivo, el comportamiento de los diferentes sectores industriales ha sido heterogéneo. En tanto que la variación del nivel general del Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI – INDEC) exhibió una caída del 9,9% en el acumulado del período enero – octubre de este año con respecto a 2019, ciertos sectores mostraron crecimientos acotados en igual período (Alimentos y Bebidas: +0,5%; Sustancias y Productos Químicos: +2,0%) y otros disminuciones de magnitud (Vehículos Automotores: -29,2%; Industrias Metálicas Básicas: -27,9%; Productos Textiles: -22,3%).

A su vez, el Estimador Mensual de la Actividad Económica (EMAE – INDEC) registró una caída del 11,9% en el acumulado general de los primeros nueve meses de este año en relación con 2019; con significativos retrocesos en los rubros de Hoteles y Restaurantes, Construcción, Servicios Sociales y de Salud, Enseñanza, Transporte y Comunicaciones, y Explotación de Minas y Canteras. Dado que la presente crisis ha provocado la desaparición de numerosas PyMEs y el debilitamiento de otras, puede esperarse que, en función de dicho punto de partida, la performance de las empresas en 2021 será muy desigual y dependerá del desempeño de sus respectivas cadenas de valor, así como del gradual restablecimiento del crédito comercial y bancario.

Por Ricardo Proganó. Director de Finanzas Corporativas de SMS- San Martín, Suárez y Asociados firma miembro de SMS Latinoamérica